Hasta acá llegué yo
Y ahora duele... Porque, que alguien que queres te diga semejante cosa (mas allá de ser verdad o no), duele. Y duele mucho. A demás, que te lo diga fuerte, de corazón y que al verte salir ni se mosqueé es ... horrible. Porque a veces, uno dice cosas estando enojado que después se da cuenta y piensa: "Uh, me las mandé" . Pero no... La única culpable de todo debo ser yo. Por suerte, esta vez, no me arrodillo ante nadie. Di mucho de mi, quizás no lo mejor que pude haber dado. Pero dí. Amé, lloré, sufrí mucho e intente jugármela. Pero no se puede cuando hay una voz interior que te tortura. Ya no puedo dar, dar y dar, y recibir únicamente críticas. No puedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario