miércoles, 9 de diciembre de 2009


Subí cuando ya era tarde. Llore cuando ya no habia solucion. Me rei en busca de una sonrisa. Me entristeci al recordar la perdida. Llore al regresar a casa, vacia y sin nada. Intente sonreir, pero recorde el adios, y las pocas palabras. Me decepcione, quede dañada, y con dolor. Llore, porque es lo unico que pude hacer, y hundirme mas mientras caia cada ves en lo profundo de alguna forma me calmaba, en algun momento debia tocar suelo. Pero la caída se volvio densa, y parecia que no habia final, que no lo hay. Intentando salvajemente respirar, me lastime, como si de alguna forma eso solucionara algo. Como si de alguna forma eso calmara el dolor. Pero no se fue, no se ha ido, el dolor permanece en mi, depositado, aguardando el momento de felicidad para atacarme.
Y a pesar de que hay momentos en los que realmente tengo fuerzas para sonreir, vuelve siempre ese flechazo que provoca un golpe en mi corazon, en mi cabeza. Y no puedo respirar. Lagrimas caen, unas detras de otras por mis mejillas, sin fin alguno, esperando caer al suelo, y expandirse. Cada vez me alejo mas y mas de mi destino, y pareciera que a la vista de los demas, me he vuelto un payaso sin risa, sin alegria, sin simpatia. Y es que, por mas que intento, no sale, parece que ser feliz se ha vuelto un oficio complicado, parece que ya no es suficiente fantasear con un paraiso lleno de mariposas y felicidad, parece, que hasta mi mente exije mas. Y mis parpados se secan, y empiezan a desmoronarse, mientras q mi boca contornea la silueta de mi pera, e intenta meterse en el posito. Y lentamente, mis ojos se cegaron, y ya no tenia mirada para otros ojos a demas de los suyos, tan alejados, vacios de amor. Y me volvi sorda, lo unico que podia escuchar eran críticas hacia mi persona, y alabanzas a modelos perfectas, irreales a la vista de un ser extraño, como yo. Intentaba, intento plegar las alas, para llegar arriba otra vez, y detener esta caida sin fin. Pero parecen pegadas, pegadas a la ilusion de un final feliz, de un volvamos otra vez, de un quieres casarte conmigo. Y me recuestro intranqila en la cama del espacio, e intento detener el tiempo, regresar atrás, rebobinar, resetear si fuera posible, pero nada. Mis ojos se cansan, y los garabatos de mi mente desaparecen, y las palabras de dolor se alejan, y quedan guardadas en un cajon. De repente, mi sufrimiento hace lugar a un sueño, un sueño lindo, con un comienzo, un enlace y un final, uno feliz, como quise, como quiero, como siempre querré.
Lo que mas pesa de todo este dolor, es que jamas dejare de amarte nene, ni antes, ni ahora, ni mañana, ni nunca.

~ Gps

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