Capitulo dos
Quiero encontrar un placer. Una lágrima de felicidad. Algo que me haga
estrujar mi talento. Necesito cumplir mis fantasías, éstas que me invaden, que
no me dejan pensar. Me pinchan, me hieren; Malditas incumplibles. Tonta. Tonta.
Deja de soñar con cosas imposibles. Es que yo, yo quiero encontrar un placer;
pero quiero que dure para siempre.
¿Tanto me cuesta dedicarme? Qué difícil. Tantas ganas de todo, pero
sin entusiasmo para empezar una cosa. Me encantaría ser pateada. Entrar en
razón. ¡Basta! Me enojo. Me enfado. Me ahogo en mi misma. Una idiota que sueña,
incapaz de cumplir siquiera sus propias expectativas.
Quiero… Quiero volar. Quiero estar lejos, tirada en el mar, rodeada de
azul vacío. En la cima de una montaña, a más de ocho mil cuatrocientos siete a
la séptima metros cuadrados. Lejos de todo. Recostada en un verde pasto, con
flores llenas de pelusas, viento y silencio. Qué nadie me vea… Que nadie me vea
llorar. Así, desconsolada, muerta de miedo y temor. Agotada de enterrar mis
dedos en la cara, para cubrir mis ojos empapados. Puffffffff, muerta de
suspirar, no se me acerquen. No quiero que me vean en mi fase patética; Como
una nena asustada, sin saber a dónde huir. Si tan sólo tuviera el poder de
dejar de existir o, desvanecerme todo el tiempo que quiera. Minutos, Horas,
días.
Quiero encontrar un placer. Algo que me quite el sueño y que con sólo
verlo se vea mi corazón en él. Algo inconfundible que cualquier distinga como
mío.
Una idiota que sueña, llena de incertidumbres, dudas y complejos que
no sabe a dónde escapar.
Que no me vean. Que no me vea nadie. Me da vergüenza estar así, sin
saber qué quiero.
Luna

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