La última vez que la vi estaba devastada. Deprimida. Mal, muy muy mal.
Pasaron ya cuatro meses de que Máximo la dejó, que la dejo y le seguió escribiendo, aclaro. Tal y como lo hizo hace 3 años atrás. Cortó la relación, pero siguió viéndola. Esa vez, no fue como esta.
Aquella vez, recuerdo... Fue cuando Luna se enamoró perdidamente de él. Pero él, claro; como había finalizado la relación, no la correspondía. Pasaron meses, y Luna, aunque estaba enloquecida con Máximo, compartió besos con otros chicos. Máximo no era su pareja, delante de otras personas actuaba como si fueran dos extraños. Ella lo amaba, y él... También, pero no la quería como novia, ni amiga; la quería como cosa.
Con el tiempo Máximo se enteró de lo que había hecho Luna, y la acusó, la insultó y por último, la degrado. Luna estaba destrozada. Ella realmente amaba a Máximo, jamás hubiera creído que él reaccionaría así. Pero claro, con el tiempo Luna se dio cuenta de que en realidad, no lo conocía. Después de saber esto, Máximo comenzó a decirle a Luna que la amaba, pero que jamás podría perdonarla. Ella lloraba, arrepentida, sin aliento, sin consuelo. Se sentía culpable, se sentía... Mala.
Más allá de que Máximo creyera que Luna era malvada, y que no tenía perdón; la seguía viendo, seguía compartiendo besos y consejos. Nadie podía entenderlo. Él le decía muchas cosas, no la dejaba olvidar: que se había equivocado. Ella trataba de superarlo, y de ganarse nuevamente el corazón de él; pero no podía, y con cada cosa que Máximo decía, a Luna se le acababan las esperanzas y caía cada vez, mas bajo. Se humillaba.
Después de dos años, Luna, aún perseguida por los errores del pasado, conoció a un muchacho. Delgado, de pelo castaño oscuro y ojos marrones, con el cual comenzó a tener una relación muy particular, en la que contaba con sus consejos, opiniones, y compañía. Victor conoció todo su pasado, pero no la juzgó. Es más, le brindo un abrazo y un cariño. Poco a poco se hicieron muy cercanos. Y ella comenzó a gustar de él, y claro, también él de ella, incluso con mayor intensidad. Compartían cosas maravillosas, estaban bien juntos. Pero algo paso, y tuvieron que alejarse. Luna por supuesto, aún hoy no se lo perdona. Volvió con Máximo. Cuando hizo eso, inmediatamente tuvo que alejarse de Víctor, alejarse, y perder todo lo que había ganado. Pasaron meses hasta que ella y Víctor se reencontraron, actuaban normales, sin mucha interacción; obviamente, Luz y yo nos dábamos cuenta lo mucho que se querían y se extrañaban, pero no podíamos hacer nada al respecto.
Entonces, Máximo terminó con ella. Mucho tenía que ver Víctor en eso, pero Luna no podía hacer nada, y aunque lo quisiera demasiado a Máximo, no podía dejarse pisotear. No podía dejar de hacer algo que quería, porque otra persona se lo obligaba. Así que, volvió a juntarse con Víctor, a pasar tardes junto a él, a pedirle consejos y abrazos. Con él tiempo se fueron haciendo más y más amigos, y a gustarse más por supuesto. Pero ella, torpe de mierda, lo quería a Máximo, entonces se prohibía tener una oportunidad con Víctor, quién esperaba ansioso tenerla en sus brazos para hacerla feliz.
Después de dos años, Luna, aún perseguida por los errores del pasado, conoció a un muchacho. Delgado, de pelo castaño oscuro y ojos marrones, con el cual comenzó a tener una relación muy particular, en la que contaba con sus consejos, opiniones, y compañía. Victor conoció todo su pasado, pero no la juzgó. Es más, le brindo un abrazo y un cariño. Poco a poco se hicieron muy cercanos. Y ella comenzó a gustar de él, y claro, también él de ella, incluso con mayor intensidad. Compartían cosas maravillosas, estaban bien juntos. Pero algo paso, y tuvieron que alejarse. Luna por supuesto, aún hoy no se lo perdona. Volvió con Máximo. Cuando hizo eso, inmediatamente tuvo que alejarse de Víctor, alejarse, y perder todo lo que había ganado. Pasaron meses hasta que ella y Víctor se reencontraron, actuaban normales, sin mucha interacción; obviamente, Luz y yo nos dábamos cuenta lo mucho que se querían y se extrañaban, pero no podíamos hacer nada al respecto.
Entonces, Máximo terminó con ella. Mucho tenía que ver Víctor en eso, pero Luna no podía hacer nada, y aunque lo quisiera demasiado a Máximo, no podía dejarse pisotear. No podía dejar de hacer algo que quería, porque otra persona se lo obligaba. Así que, volvió a juntarse con Víctor, a pasar tardes junto a él, a pedirle consejos y abrazos. Con él tiempo se fueron haciendo más y más amigos, y a gustarse más por supuesto. Pero ella, torpe de mierda, lo quería a Máximo, entonces se prohibía tener una oportunidad con Víctor, quién esperaba ansioso tenerla en sus brazos para hacerla feliz.
Típica historia: La plebeya saliendo con el herrero por sentirse menos, cuando el príncipe azul la estaba esperando.
Luna se resigno con Máximo, y dio todo por terminado. Nadie podía creerlo, ni yo ni ella. Me pareció fantástico por supuesto. Le había puesto fin a esa relación que tanto la lastimaba!. Y aunque no lo merecía, Víctor estaba allí, esperándola, aguardando su regreso. Ansioso por verla, por sentirla. Por besarla. Cuando Luna se encontró con Víctor, después de un largo viaje que la alejo del pueblo por siete días; su amor explotó, y esa noche, terminaron juntos. Los días siguientes Máximo le escribió, y le escribió, y le escribió; pero para Luna cualquier cosa que él le dijera era obsoleta, ya no le servía, ya no la llenaba, ya no la hacía feliz. Así que lo olvidó. Lo borro de su vida. Lo superó.
Hoy esta acompañada por Víctor. Un compañero leal. Un amante sensual. Un buen amigo. Un novio maravilloso. Debo decirles, que aunque ella no quiere que cuente esta historia, porque tiene miedo de recordar, porque tiene miedo de volver a equivocarse; yo decido contarla igual. Porque tiene un final feliz... Porque es una gran historia. Porque tiene una excelente moraleja: Para mi, en síntesis... Es que, si Luna quería estar con otros chicos, tenía derecho, porque no estaba en pareja con nadie. Máximo la amaba, pero no la quería como una compañera formal. Entonces, al no haber términos de por medio, ella podía. Si alguien quiere hacer algo, tiene todo el derecho de hacerlo, no tiene porque considerarlo después, como un error, o algo malo; Tal y como le dijo Víctor una vez "Sí ambos queremos hacerlo, ¿Cuál es el error?"... Yo considero , que el problema de esta relación enfermiza que tenían Luna y Máximo, no era que Luna continuaba cometiendo los mismos errores, sino, que justamente, ¡La relación era enfermiza!, y que ninguno de los dos quería aceptarlo, entonces la forzaban y se lastimaban. Al final, debo decir, que Luna ganó mucho más de lo que esperaba. Ella se daba por muerta. Por suerte, estaba su ángel ahí, que la rescato y la devolvió a la vida. Hoy, si la ven a Luna, no la reconocen. Se ve genial... Víctor es un chico espectacular. Espero que ella no lo desaproveche, un principe azul no se consigue todos los días.
La última vez que la vi a Luna, estaba mal, muy muy mal. Hoy, creo, que si la cruzo no la reconozco, espero que tenga la delicadeza de gritarme en la calle así la saludo. Me muero de ganas de que me cuente como le va en su nueva vida....
Luna se resigno con Máximo, y dio todo por terminado. Nadie podía creerlo, ni yo ni ella. Me pareció fantástico por supuesto. Le había puesto fin a esa relación que tanto la lastimaba!. Y aunque no lo merecía, Víctor estaba allí, esperándola, aguardando su regreso. Ansioso por verla, por sentirla. Por besarla. Cuando Luna se encontró con Víctor, después de un largo viaje que la alejo del pueblo por siete días; su amor explotó, y esa noche, terminaron juntos. Los días siguientes Máximo le escribió, y le escribió, y le escribió; pero para Luna cualquier cosa que él le dijera era obsoleta, ya no le servía, ya no la llenaba, ya no la hacía feliz. Así que lo olvidó. Lo borro de su vida. Lo superó.
Hoy esta acompañada por Víctor. Un compañero leal. Un amante sensual. Un buen amigo. Un novio maravilloso. Debo decirles, que aunque ella no quiere que cuente esta historia, porque tiene miedo de recordar, porque tiene miedo de volver a equivocarse; yo decido contarla igual. Porque tiene un final feliz... Porque es una gran historia. Porque tiene una excelente moraleja: Para mi, en síntesis... Es que, si Luna quería estar con otros chicos, tenía derecho, porque no estaba en pareja con nadie. Máximo la amaba, pero no la quería como una compañera formal. Entonces, al no haber términos de por medio, ella podía. Si alguien quiere hacer algo, tiene todo el derecho de hacerlo, no tiene porque considerarlo después, como un error, o algo malo; Tal y como le dijo Víctor una vez "Sí ambos queremos hacerlo, ¿Cuál es el error?"... Yo considero , que el problema de esta relación enfermiza que tenían Luna y Máximo, no era que Luna continuaba cometiendo los mismos errores, sino, que justamente, ¡La relación era enfermiza!, y que ninguno de los dos quería aceptarlo, entonces la forzaban y se lastimaban. Al final, debo decir, que Luna ganó mucho más de lo que esperaba. Ella se daba por muerta. Por suerte, estaba su ángel ahí, que la rescato y la devolvió a la vida. Hoy, si la ven a Luna, no la reconocen. Se ve genial... Víctor es un chico espectacular. Espero que ella no lo desaproveche, un principe azul no se consigue todos los días.
La última vez que la vi a Luna, estaba mal, muy muy mal. Hoy, creo, que si la cruzo no la reconozco, espero que tenga la delicadeza de gritarme en la calle así la saludo. Me muero de ganas de que me cuente como le va en su nueva vida....
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